BIENVENIDOS A “VIVIR LEGAL EN ESPAÑA”

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BIENVENIDOS A “VIVIR LEGAL EN ESPAÑA”.
Editorial
Por Javier Orts

La aventura de cruzar el charco y venirse a vivir a España, a la Madre Patria, como dirían los románticos, es más segura de lo que parece. Gracias a la globalización de la información y a la cantidad de vínculos existentes entre los nacionales o residentes de ambos países, bien sea familiares o de amistad, es una aventura con una perspectiva y una trazabilidad más o menos predecible. Por supuesto, y como decimos en España, cada uno habla de la feria como le va.

Durante todo el siglo XIX y durante el XX hasta los años sesenta/setenta Venezuela fue uno de los focos de emigración más importantes para los españoles, muy especialmente gallegos y canarios. El perfil del emigrante español era muy definido. Personas de muy escasos recursos y pertenecientes a una clase social humilde, normalmente pertenecientes al aérea rural en zonas despobladas o del interior mal comunicadas. A diferencia de lo que ocurrió con la emigración española a otros países europeos -Francia, Alemania- durante el siglo XX en la que
los emigrantes no eran más que mano de obra barata para trabajos agrícolas o industriales muy pesados, trabajando a destajo y sin posibilidades reales de ascenso social, la inmigración a Hispanoamérica en general y a Venezuela en particular sí dio enormes oportunidades a los emigrantes, que llegaron a establecer grandes empresas a fuerza de mucho trabajo y sacrificio.

Estas colonias, plenamente identificadas, se integraron en las sociedades que les recibieron y hoy estas familias se asientan a un lado y al otro del Atlántico. Hoy, por el contrario, la emigración española hacia países plenamente desarrollados acapara, fundamentalmente, a jóvenes profesionales con brillantes curriculums, universitarios que pasan a engrosar las listas del paro juvenil nacional de las que huyen o ejecutivos.

El perfil del inmigrante venezolano -no así el de otros países del área que han copado los trabajos para los que no se exige cualificación alguna en la construcción, en el caso de los varones, o servicio doméstico, en el caso de las mujeres- se enmarca, en gran medida, en este último perfil. Estudiantes, inversores, profesionales, ejecutivos, autónomos … Personas todas ellas con una cualificación profesional alta y media. A ello se suman personas con una gran capacidad económica- este sería un sector aparte y difícil de encasillar- que se han establecido en los “barrios” más elegantes y caros de Madrid -Los Jerónimos, Salamanca, La Moraleja- de la capital (a diferencia los llamados “barrios” de Venezuela) donde ha florecido una muy pudiente colonia venezolana.

Nuestra bienvenida va dirigida a todo el mundo que pueda beneficiarse de nuestros servicios. Cuando un venezolano se plantea la aventura de venirse a vivir a España debe tener en cuenta que entra de pleno en la Unión Europea con todo lo que ello implica. Poder desplazarse por un mercado enorme, diverso e increíble con libertad de movimientos para capitales y personas dado que, a muchos niveles, las fronteras han palidecido.

España, en sí misma es una país homogéneo y variado. Homogéneo toda vez que hay una serie de instituciones y valores que unen a todos sus ciudadanos y sus regiones -Comunidades Autónomas- que han regido y rigen nuestro destino como nación. Variado porque muchas de sus regiones contemplan singularidades que, en momento, pueden provocar tensiones territoriales, algunas graves. Quizás, y reconduciendo la cuestión a los limites domésticos que
nos interesan, lo más llamativo es el carácter oficial que tienen en determinadas Comunidades Autónomas el castellano y su idioma propio -gallego, vasco, catalán y valenciano- lo que, a efectos de lo que puede ser la vida cotidiana y, sobre todo, la relación con la Administración, debe ser tenido en cuenta por el interesado. Por otro lado, y a efectos administrativos, España es un país con un alto grado de descentralización para determinados servicios públicos que afectan claramente al día a día del ciudadano, como es la Educación o la Sanidad, dado que las competencias en estas áreas corresponden a cada Comunidad Autónoma. Otras, como la Justicia y la Fiscalidad más importante, son competencia del Estado.

Por ello, la aventura de vivir en España puede ser muy variada en función del punto de destino, pero lo que sí que es cierto es que el venezolano tiene los instrumentos necesarios que le van a facilitar una rápida integración: su cultura, sus valores, su pertenencia la comunidad hispana y, sobre todo, el idioma. A partir de ahí la vida en España será muy diferente en función del destino. Como ocurre en muchísimos países las grandes áreas metropolitanas -Madrid y Barcelona- absorben a la gran mayoría de ellos dado que las oportunidades laborales son las más abundantes. Ambas son dos grandes ciudades con perfiles muy diferentes. Madrid, después de Londres y París, es el área metropolitana mayor de Europa. Sin embargo, otras grandes ciudades son francamente competitivas: Valencia, Sevilla, Bilbao o Coruña son los ejemplos más señeros. El emigrante, además, se mueve por lazos de parentesco y territorialidad. Galicia, por ejemplo, es un destino, por lo menos inicial, muy típico. Por último, y sin perjuicio de la experiencia personal de cada uno, el emigrante venezolano en Madrid tiende a ser invisible, dado su grado de adaptación y aceptación, mientras que en otras zonas, sobre todo por la barrera del idioma, es más llamativa su presencia como ocurre con muchos otros hispanoparlantes. Las diferencias entre Madrid y Barcelona y el resto del país llama la atención en lo que al coste de la vida se refiere, mucho más alto. Pero la calidad de vida y oportunidades de las otras grandes ciudades no solo no las desdicen sino que las hacen hace muy atractivas, tanto o más que las primeras. La calidad de vida es en toda España, estupenda. Madrid es sede de la Casa Real, del Gobierno, del Parlamento y de las altas más instancias judiciales, administrativas, culturales e internacionales lo cual marca la diferencia. Laboral y económicamente Madrid y Barcelona ofrecen perspectivas más o menos similares, muy a grosso modo, para quien desembarca en nuestro país aunque los sueldos suelen ser más altos en la capital. A partir de ahí la trayectoria de cada uno marca la diferencia. Y las oportunidades, por supuesto. Lo importante es encajar,integrarse y trazar el futuro con optimismo. Y para ello, está VIVIR LEGAL EN ESPAÑA. Para echar una mano a todo aquel que quiera embarcarse con éxito en esta aventura.

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